El síndrome de la impostora

21/08/2023 7 min 1 Comentario mujerespublico
Asociación de Mujeres en el Sector Público - El síndrome de la impostora

Cuando obtienes algún logro en tu trayectoria académica/profesional o en tu vida personal ¿te preguntas si eres genuinamente merecedora de ese logro o simplemente has tenido suerte? ¿Te comparas y sientes que siempre hay alguien que hace las cosas mejor que tú? ¿Sientes que eres un fraude y que en algún momento serás “descubierta”? ¿Piensas que no estás preparada para lograr los distintos retos que se te presentan?
Si te has sentido así probablemente hayas experimentado lo que se conoce como síndrome de la impostora, fenómeno psicológico que afecta a aquellas mujeres exitosas quienes, a pesar de sus logros, felicitaciones o títulos se consideran a ellas mismas como impostoras, como si fueran actrices en su propia vida que esperan el momento en el que alguien levante el telón y revele la realidad.
Este síndrome, se caracteriza por la imposibilidad de interiorizar el propio éxito de manera natural, y tiene dos causas: una intrínseca, la falta de confianza en sí mismas, y otra extrínseca, un entorno percibido como hostil.
Son mujeres que en el fondo sienten que lo que han conseguido no lo merecen, sino que lo han obtenido gracias a la suerte y que, por tanto, le están arrebatándole el éxito y las oportunidades a alguien que las merece más.


¿Por qué afecta más a las mujeres el síndrome de la impostora?


Este síndrome, se manifiesta con mayor frecuencia en mujeres debido a una herencia histórica y social cargada de expectativas y estereotipos.

Durante generaciones, la sociedad nos ha encasillado en roles específicos y cualquier desviación de ese guion se ha visto con escepticismo. Desde jóvenes, a las niñas se les inculca la idea de ser «perfectas», mientras que los niños son alentados a ser valientes. Las mujeres han tenido que luchar por demostrar su valía en ámbitos académicos y profesionales y, esta exigencia, junto a la falta de representación femenina en ciertos campos, especialmente en roles de liderazgo, puede intensificar la sensación de ser una «impostora». Además, se espera que las mujeres desempeñen con éxito múltiples roles, como el profesional, el de cuidadora y el de madre, lo que puede generar una presión abrumadora.

Incluso a día de hoy la sociedad nos bombardea con un mandato a la belleza, al rendimiento y a la perfección. De ahí pueden surgir problemáticas como una excesiva autoexigencia, perfeccionismo, miedo a decepcionar, etc.

Pese a los avances en los últimos años, continuamos teniendo internalizados muchos de estos estereotipos y exigencias que arrastramos socialmente, además de la historia individual de cada persona.

El síndrome de la impostora se manifiesta de maneras muy distintas: desde aquellas mujeres talentosas o inteligentes que no reconocen el esfuerzo detrás de sus logros, hasta las que siendo expertas en un campo, dudan de sus habilidades en otros. Además, algunas se ven atrapadas en la búsqueda de la perfección, estableciendo estándares irrealmente altos y sintiendo que nunca es suficiente, independientemente de sus logros.


Factores que influyen en el síndrome de la impostora

Toda esta exigencia social puede llevarnos a desarrollar ciertas problemáticas que influyen en el síndrome de la impostora, aunque estos factores pueden ser múltiples y pueden variar de una persona a otra, algunos podrían ser:

  • Autoestima baja: La falta de confianza y una percepción negativa de una misma, pueden hacer que una persona cuestione constantemente sus habilidades y logros.
  • Perfeccionismo: Las mujeres perfeccionistas tienden a establecer estándares irrealmente altos para sí mismas y, cuando no pueden alcanzarlos o cometen un error pueden llegar a sentirse un fraude y que no merecen el éxito que han alcanzado.
  • Comparación social: La comparación constante con los demás puede llevar a sentir que uno está por debajo de los demás y que no está a la altura. Cuando hacemos esto, en realidad estamos sesgando la información y solo nos comparamos con aquello que nos gusta de la otra persona, sin tener en cuenta otros aspectos o su historia vital.
  • Éxito temprano o inesperado: Las personas que han tenido éxito temprano en la vida o han experimentado un éxito repentino pueden sentir que no lo merecen realmente o que fue una casualidad.
  • Mensajes devaluantes en la infancia: Las experiencias negativas en la infancia, como críticas constantes, pueden sentar las bases para una baja autoestima y sentimientos de ser insuficiente y una impostora.
  • Síndrome del nicho: En entornos donde uno es una minoría o se siente poco representado, como mujeres en campos dominados por hombres, las mujeres pueden sentir que no pertenecen o que son un fraude debido a la presión de representar a su grupo de forma ejemplar. Lo cual está muy relacionado también con la exigencia y perfeccionismo.
  • Dificultades de aceptación de elogios: Las personas que tienden a descartar o minimizar sus éxitos y/o a hablarse de forma negativa es más probable que sientan que no merecen lo que han conseguido.


¿Cómo empezar a trabajarlo?

  • Reconoce tus logros: Acepta tus éxitos y méritos. Es fundamental reconocer y aceptar que tus logros son el resultado de tus esfuerzos y capacidades, y no simplemente suerte. Una manera de reconocerlos es hablándolos con otras personas en voz alta, haciéndolos “reales”.
  • Aprende a aceptar el elogio: En lugar de desestimar los cumplidos o atribuir tus éxitos a factores externos, aprende a aceptarlos con gratitud y reconoce tu contribución personal.
  • Acepta la imperfección: Nadie es perfecto, y está bien cometer errores o no saberlo todo. Los errores te acercan a tus objetivos. Aprende a aceptar y abrazar tus imperfecciones como parte del proceso de aprendizaje y crecimiento. Cometer errores es parte del desarrollo, no implica ser una impostora, implica ser humana.
  • Habla sobre tus sentimientos: Comparte cómo te sientes con amigos, familiares o personas de confianza. A menudo, expresar tus preocupaciones puede ayudar a aliviar la presión, coger perspectiva de las cosas y a obtener apoyo.
  • Mentoría: Tener una mentora con experiencia y que haya vivido situaciones similares te puede ofrecer otra perspectiva, validación y consejos prácticos para hacerle frente y potenciar tus habilidades. En la Asociación MSP se cuenta con este proyecto.
  • Establece expectativas realistas: Cuidado con tus expectativas y exigencias. Establece metas alcanzables y realistas, y reconoce que el progreso lleva tiempo y esfuerzo.
  • Interioriza tu éxito: En lugar de compararte con los demás, enfócate en tu propio progreso y crecimiento personal.
  • Aprende a decir «no»: Evita sobrecargarte con demasiadas responsabilidades o tareas que no puedes manejar. Aprende a establecer límites y decir «no» cuando sea necesario para mantener un equilibrio en tu vida.
  • Mejora tus habilidades: Si sientes que hay áreas en las que te gustaría mejorar, busca oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional. La adquisición de nuevas habilidades puede aumentar tu confianza en ti misma.
  • No busques la aprobación constante: No te enfoques únicamente en la aprobación externa para validar tus logros. Aprende a valorarte a ti misma y a reconocer tu propio trabajo.
  • Prémiate y saca momentos para saborear esos logros.
  • Busca apoyo profesional: Si el síndrome de la impostora está afectando significativamente en tu bienestar emocional y te limita de forma considerable en tu vida, te animo a buscar ayuda de un profesional de la salud mental para obtener herramientas que te ayuden a gestionarlo y superarlo.

Por tanto, es esencial reconocer que el síndrome de la impostora es una respuesta a factores externos y no una reflexión sobre nuestras habilidades o competencias reales, por lo que es importante reconocer y desafiar estos sentimientos para alcanzar nuestro verdadero potencial.

 

 

 

María Palau Batet
https://www.psicologiamariapalau.com

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ESCRITO POR Mujeres en el Sector Público

El síndrome de la impostora

Cuando obtienes algún logro en tu trayectoria académica/profesional o en tu vida personal ¿te preguntas si eres genuinamente merecedora de ese logro o simplemente has tenido suerte? ¿Te comparas y sientes que siempre hay alguien que hace las cosas mejor que tú? ¿Sientes que eres un fraude y que en algún momento serás “descubierta”? ¿Piensas que no estás preparada para lograr los distintos retos que se te presentan?
Si te has sentido así probablemente hayas experimentado lo que se conoce como síndrome de la impostora, fenómeno psicológico que afecta a aquellas mujeres exitosas quienes, a pesar de sus logros, felicitaciones o títulos se consideran a ellas mismas como impostoras, como si fueran actrices en su propia vida que esperan el momento en el que alguien levante el telón y revele la realidad.
Este síndrome, se caracteriza por la imposibilidad de interiorizar el propio éxito de manera natural, y tiene dos causas: una intrínseca, la falta de confianza en sí mismas, y otra extrínseca, un entorno percibido como hostil.
Son mujeres que en el fondo sienten que lo que han conseguido no lo merecen, sino que lo han obtenido gracias a la suerte y que, por tanto, le están arrebatándole el éxito y las oportunidades a alguien que las merece más.


¿Por qué afecta más a las mujeres el síndrome de la impostora?


Este síndrome, se manifiesta con mayor frecuencia en mujeres debido a una herencia histórica y social cargada de expectativas y estereotipos.

Durante generaciones, la sociedad nos ha encasillado en roles específicos y cualquier desviación de ese guion se ha visto con escepticismo. Desde jóvenes, a las niñas se les inculca la idea de ser «perfectas», mientras que los niños son alentados a ser valientes. Las mujeres han tenido que luchar por demostrar su valía en ámbitos académicos y profesionales y, esta exigencia, junto a la falta de representación femenina en ciertos campos, especialmente en roles de liderazgo, puede intensificar la sensación de ser una «impostora». Además, se espera que las mujeres desempeñen con éxito múltiples roles, como el profesional, el de cuidadora y el de madre, lo que puede generar una presión abrumadora.

Incluso a día de hoy la sociedad nos bombardea con un mandato a la belleza, al rendimiento y a la perfección. De ahí pueden surgir problemáticas como una excesiva autoexigencia, perfeccionismo, miedo a decepcionar, etc.

Pese a los avances en los últimos años, continuamos teniendo internalizados muchos de estos estereotipos y exigencias que arrastramos socialmente, además de la historia individual de cada persona.

El síndrome de la impostora se manifiesta de maneras muy distintas: desde aquellas mujeres talentosas o inteligentes que no reconocen el esfuerzo detrás de sus logros, hasta las que siendo expertas en un campo, dudan de sus habilidades en otros. Además, algunas se ven atrapadas en la búsqueda de la perfección, estableciendo estándares irrealmente altos y sintiendo que nunca es suficiente, independientemente de sus logros.


Factores que influyen en el síndrome de la impostora

Toda esta exigencia social puede llevarnos a desarrollar ciertas problemáticas que influyen en el síndrome de la impostora, aunque estos factores pueden ser múltiples y pueden variar de una persona a otra, algunos podrían ser:

  • Autoestima baja: La falta de confianza y una percepción negativa de una misma, pueden hacer que una persona cuestione constantemente sus habilidades y logros.
  • Perfeccionismo: Las mujeres perfeccionistas tienden a establecer estándares irrealmente altos para sí mismas y, cuando no pueden alcanzarlos o cometen un error pueden llegar a sentirse un fraude y que no merecen el éxito que han alcanzado.
  • Comparación social: La comparación constante con los demás puede llevar a sentir que uno está por debajo de los demás y que no está a la altura. Cuando hacemos esto, en realidad estamos sesgando la información y solo nos comparamos con aquello que nos gusta de la otra persona, sin tener en cuenta otros aspectos o su historia vital.
  • Éxito temprano o inesperado: Las personas que han tenido éxito temprano en la vida o han experimentado un éxito repentino pueden sentir que no lo merecen realmente o que fue una casualidad.
  • Mensajes devaluantes en la infancia: Las experiencias negativas en la infancia, como críticas constantes, pueden sentar las bases para una baja autoestima y sentimientos de ser insuficiente y una impostora.
  • Síndrome del nicho: En entornos donde uno es una minoría o se siente poco representado, como mujeres en campos dominados por hombres, las mujeres pueden sentir que no pertenecen o que son un fraude debido a la presión de representar a su grupo de forma ejemplar. Lo cual está muy relacionado también con la exigencia y perfeccionismo.
  • Dificultades de aceptación de elogios: Las personas que tienden a descartar o minimizar sus éxitos y/o a hablarse de forma negativa es más probable que sientan que no merecen lo que han conseguido.


¿Cómo empezar a trabajarlo?

  • Reconoce tus logros: Acepta tus éxitos y méritos. Es fundamental reconocer y aceptar que tus logros son el resultado de tus esfuerzos y capacidades, y no simplemente suerte. Una manera de reconocerlos es hablándolos con otras personas en voz alta, haciéndolos “reales”.
  • Aprende a aceptar el elogio: En lugar de desestimar los cumplidos o atribuir tus éxitos a factores externos, aprende a aceptarlos con gratitud y reconoce tu contribución personal.
  • Acepta la imperfección: Nadie es perfecto, y está bien cometer errores o no saberlo todo. Los errores te acercan a tus objetivos. Aprende a aceptar y abrazar tus imperfecciones como parte del proceso de aprendizaje y crecimiento. Cometer errores es parte del desarrollo, no implica ser una impostora, implica ser humana.
  • Habla sobre tus sentimientos: Comparte cómo te sientes con amigos, familiares o personas de confianza. A menudo, expresar tus preocupaciones puede ayudar a aliviar la presión, coger perspectiva de las cosas y a obtener apoyo.
  • Mentoría: Tener una mentora con experiencia y que haya vivido situaciones similares te puede ofrecer otra perspectiva, validación y consejos prácticos para hacerle frente y potenciar tus habilidades. En la Asociación MSP se cuenta con este proyecto.
  • Establece expectativas realistas: Cuidado con tus expectativas y exigencias. Establece metas alcanzables y realistas, y reconoce que el progreso lleva tiempo y esfuerzo.
  • Interioriza tu éxito: En lugar de compararte con los demás, enfócate en tu propio progreso y crecimiento personal.
  • Aprende a decir «no»: Evita sobrecargarte con demasiadas responsabilidades o tareas que no puedes manejar. Aprende a establecer límites y decir «no» cuando sea necesario para mantener un equilibrio en tu vida.
  • Mejora tus habilidades: Si sientes que hay áreas en las que te gustaría mejorar, busca oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional. La adquisición de nuevas habilidades puede aumentar tu confianza en ti misma.
  • No busques la aprobación constante: No te enfoques únicamente en la aprobación externa para validar tus logros. Aprende a valorarte a ti misma y a reconocer tu propio trabajo.
  • Prémiate y saca momentos para saborear esos logros.
  • Busca apoyo profesional: Si el síndrome de la impostora está afectando significativamente en tu bienestar emocional y te limita de forma considerable en tu vida, te animo a buscar ayuda de un profesional de la salud mental para obtener herramientas que te ayuden a gestionarlo y superarlo.

Por tanto, es esencial reconocer que el síndrome de la impostora es una respuesta a factores externos y no una reflexión sobre nuestras habilidades o competencias reales, por lo que es importante reconocer y desafiar estos sentimientos para alcanzar nuestro verdadero potencial.

 

 

 

María Palau Batet
https://www.psicologiamariapalau.com

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1 Comentario en El síndrome de la impostora

  1. Gloria
    22 de agosto de 2023 a las 03:38

    Por favor, podrían dar más información sobre el PROYECTO DE MENTORÍA:
    – en qué fase está?
    – cómo se accede?
    – puede acceder cualquiera que esté interesada? O es requisito ser socia?
    – qué ámbitos /sectores están trabajando ?
    -…

    Gracias

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