20 Aniversario de la Ley 39/1999 para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras

Este mes de noviembre, se han cumplido veinte años de la publicación de la Ley que promovía la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras. Introducía modificaciones en diversas leyes; entre ellas en el Estatuto de los trabajadores y en la legislación de función pública. Pero el avance real, aunque ha dado pasos, sigue siendo tímido y simbólico en estas dos décadas.

Se han cumplido veinte años de la publicación de la Ley que promovía la conciliación de la vida familiar y laboral... Pero el avance real, aunque ha dado pasos, sigue siendo tímido y simbólico en estas 2 décadas. Clic para tuitear

La progresiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo y el acceso a la educación, ha llevado a cabo cambios sociales significativos, entre los que más destacan está la bajada de la natalidad por la dificultad de la conciliación de la vida profesional con el cuidado de los hijos.

Se trataba esa, de una ley que pretendía promover la conciliación en desarrollo del artículo 39.1 de la Constitución y el 9.2; en el primero de ellos se habla de la protección social, económica y jurídica de la familia, y el artículo 9 es el que recoge la igualdad en la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social, siempre bajo el paraguas del magnífico artículo 14 que prohíbe la discriminación por razón de sexo.

Pues bien, hoy en día qué hay de esa realidad. Los casos de violencia de género femenino siguen siendo escalofriantes. Las situaciones discriminatorias y el acoso en los centros de trabajo en el 99 % de los casos es sufrido por mujeres. En casos de ascensos y promociones profesionales, las mujeres están en real desventaja. El número de cargos directivos mujeres es muy inferior al de los hombres. En el mundo local, que es el mío, y merece una especial mención, el número de Secretarias e Interventoras de administración local es mayor, sin embargo el número de ellas en puestos de libre designación en grandes municipios es significativamente en mayor número masculino.

¿Qué hemos avanzado en 20 años? Poco, todavía poco. Así, cuando una mujer en un cargo público canta el empoderamiento femenino de coser un botón en el año 2019. Cuando el nivel educativo y el número de estudiantes universitarias es mayor el de las mujeres y las mejores cualificaciones son de ellas, pero el acceso al empleo es más fácil para ellos. Cuando la etapa de la vida de la maternidad siguen estando al orden del día los despidos de mujeres sin que nadie se sonroje por ello. Cuando la dificultad por tener horarios flexibles y acordes con los horarios lectivos de los centros escolares de nuestros hijos está hasta en el sector público. Cuando el sistema parlamentario resultante de las últimas elecciones generales el porcentaje de candidatos que formaron parte de las listas electorales en las últimas elecciones generales se calcula en media del 48 % de mujeres, frente al 52 % de hombres, en el total de candidatas a las Cortes españolas, pero se trata de una representación femenina derivada de un sistema legal electoral de cotas de partidos, y sólo una lista electoral supera el número de mujeres frente a hombres. Los dos partidos mayoritarios, que sí que asumen representatividad real en las instituciones de este país, están en la misma minoritaria presencia de mujeres en la vida política, especialmente en las ejecutivas de decisión y en los puestos de liderazgo real.

Pero lo más importante, es que el porcentaje cae cuando se observa la proporción de hombres y mujeres entre los cabezas de lista en cada provincia.

Que decir tiene que ninguno de los partidos con mayor representación política ha presentado una candidata a la Presidencia del Gobierno.

No quiero dejar de hacer una mención a una noticia que en esos días de campaña me llamó poderosa y tristemente la atención. Tenía por título: Repasamos el «outfit» de las mujeres en el debate electoral.

He seleccionado esta noticia, que nunca encontraríamos sobre el género masculino, ya que no se centra en el debate de mujeres que se celebró por primera vez en el seno de la campaña electoral que acabamos de tener en noviembre, (el de los 20 años de la ley de conciliación y más de 40 años después de la Constitución con su no discriminación por razón de sexo), sino que analiza el outfit de las mujeres que en calidad de asistentes, secretarias, acompañaron a los candidatos, fijándose en aspectos frívolos como la vestimenta, no refiriéndose en ningún momento a su profesionalidad o cualificación. El rol absolutamente machista de candidatos a la presidencia varones, y asistentes-secretarias mujeres, hoy en el 2019.

Es denigrante leer cómo desde lo que es una noticia destinada a un público femenino, se analiza con absoluta frivolidad la vestimenta, con expresiones hacia las asistentes personales o colaboradoras de los candidatos a Presidente del Gobierno, utilizando expresiones como: “…//… Intuimos unos grandes pendientes con forma de aro que aportan feminidad a la rudeza del resto del atuendo. Coleta funcional, previsible pero incuestionable….Chica sonriente y asertiva que pertenecía supuestamente al equipo ….Chica atareada que parecía asesora de .. o algo así…//…”

Como se puede ver es un actual y grave problema el que las facultades intelectuales y profesionales en el mundo femenino sigan estando en segundo lugar y sean noticia, vaguedades y expresiones fuera de lugar, relacionadas exclusivamente con superficialidades y la estética. Esta noticia que ha sido publicada en un medio nacional, lógicamente, ha sido escrita por un hombre, lo que provoca más daño si cabe por las expresiones y referencias absolutamente machistas hacia mujeres que sin lugar a duda tienen una formación y cualificación profesional más que acreditada.

Nos hace falta un cambio cultural, un cambio educacional que es poco probable que se alcance cosiendo botones en nuestras casas Clic para tuitear

Escuchábamos recientemente en boca de una mujer que «Yo pondría como asignatura obligatoria, en vez de feminismo, costura (…) empodera mucho coser un botón» y yo sin embargo señora… pondría muchas horas de asignaturas obligatorias de feminismo, muchas clases de conciliación, muchas clases de respeto, de valores, de educación, de igualdad, porque sabe qué señora… nos hace falta un cambio cultural, un cambio educacional que es poco probable que se alcance cosiendo botones en nuestras casas como hacían nuestras abuelas, que dignamente han sentado los cimientos de la educación de las mujeres de la generación de hoy en día, 20 años después de la primera ley de conciliación familiar y laboral. Mujeres que se han esforzado por formarse, que han sido valientes y han accedido a puestos de trabajo reservados tradicionalmente a los hombres, que han dado la cara contra la violencia de género, que han avanzado en 20 años más que en 20 siglos antes, pero queda tanto por hacer que es mejor que los hombres aprendan a coser botones y nosotras nos ocupemos de seguir en la lucha por la igualdad y la conciliación real para que los cambios legales sean realmente cambios sociales.

En cualquier caso, sabe qué señora… también sabemos coser un botón…

Ana Ramos Ramos

Secretaria del Ayuntamiento de Arteixo



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