Efecto Pigmalión, otros efectos y síntomas que se pueden dar en las mujeres del sector público

Antes de comenzar, os cuento la historia de la rana, extracto del libro de “Las ranas y el efecto Pigmalión” de Jesús Garrido Landivar

En una pequeña comunidad de ranas, un día se propusieron un reto: subir a lo alto de una torre de hierro que se erguía cerca de ellas. Todas se entusiasmaron con la idea. Se hizo publicidad del evento y acudieron muchos habitantes de los territorios colindantes: pato, peces, pájaros, libélulas, ciempiés… y también juncos, hierbas de distintas clases, árboles…

Cuando el público asistente vio la torre se asombró. La opinión general fue que las ranas no podrían conseguir su reto y así se lo hicieron saber a ellas. Pero las ranas tenían muy alto su nivel de motivación y de autoestima. Comenzó la carrera por la conquista de la cima de la torre.

El público gritaba:

Es imposible.

No podéis conseguirlo.

Es superior a vosotras.

Cada vez más las ranas desistían de su propósito y se desenganchaban de la carrera. Al rato, sólo una de las ranas seguía adelante en su propósito. Pero el público no dejaba de manifestar sus opiniones desalentadoras:

Déjalo. No lo intentes más. Ya has hecho bastante… Pero la rana seguía.

Cuando ya sólo le separaba de lo más alto como dos palmos de distancia, se produjo un silencio general, el silencio de lo asombroso, del milagro. Y, efectivamente, la valiente rana llegó arriba y desde lo alto levantó sus patas delanteras e señal de triunfo y de felicidad. La gente no tuvo más remedio que aplaudir. Felicitaron a la vencedora mientras le preguntaban:

¿Cómo lo lograste? Todos estábamos seguros que no podrías… Entonces se dieron cuenta de que la rana que consiguió el éxito era sorda.”

Nos servirán las siguientes definiciones:

Efecto Pigmalión: en psicología y pedagogía, se refiere a la potencial influencia que ejerce la creencia de una persona en el rendimiento de otra. Supone, por tanto, algo importante de conocer y estudiar para los profesionales del ámbito educativo, laboral, social y familiar.

Efecto Golem: también denominado efecto Pigmalión Negativo, consiste en el fenómeno psicológico de que el hecho de poner unas expectativas muy bajas sobre alguien (o sobre uno mismo), conduce a un peor desempeño de la persona.

Síndrome del impostor: es un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude. El síndrome del impostor, en el que gente competente encuentra imposible creer en su propia competencia, puede ser visto como complementario al efecto Dunning-Kruger, sesgo cognitivo según el cual gente incompetente encuentra imposible creer en su propia incompetencia, sufriendo un sentimiento de superioridad ilusorio. El síndrome del impostor se creía particularmente común entre mujeres con éxito en sus carreras y, por ello, la mayoría de estudios se han realizado en mujeres.

Una vez entendido qué son cada uno de estos efectos y síndromes, estoy segura que muchas de vosotras ya habéis relacionado el efecto con alguna persona que conocéis u se ha cruzado en tu camino. Si no os habéis dejado influir por los efectos y síndromes negativos ¡¡¡Enhorabuena!!! Que sepáis que sois pocas.

Desgraciadamente conozco de primera mano muchas personas afectadas por el síndrome del impostor pero también muchas bajo el efecto Dunning-Kruger y el efecto Golem.

El efecto Golem se produce en muchas organizaciones y las Administraciones Públicas no podían sino ser una de ellas. Aunque es cierto que este efecto se da tanto en mujeres como en hombres debemos tener en cuenta que en las Comunidades Autónomas las mujeres son más del doble que los hombres (según datos del Gobierno de España de Marzo de 2020, el 67,47% son mujeres frente a un 32,52% de hombres). Hay que tener en cuenta que las comunidades autónomas gestionan servicios transferidos, como el educativo y el sanitario, donde la presencia femenina es muy importante, pero ¿qué presencia femenina tenemos en la ciencia y en la tecnología?

Pues curiosamente poca, muy poca, si profundizáramos en el porqué de esta poca presencia podríamos determinar que el efecto Golem puede tener mucho que ver. Respecto a la parte que me toca, mujer en Administración Pública y en Tecnologías de la Información, me parece muy significativo que cuando hace más de 30 años comencé la carrera de Informática, el porcentaje de mujeres frente a hombres era muchísimo más alto de lo que es actualmente. Según Alexandro Mendiburu, decano de Informática de la UPV, en el momento en que comenzó a llamarse Ingeniería se redujo notablemente la ratio de mujeres matriculadas. ¿Y eso?, teniendo en cuenta que las materias impartidas eran las mismas. ¿No está una mujer igual de capacitada que un hombre para ejercer una Ingeniería? Pues por lo que parece muchas personas consideran que no es así y aquí es donde el efecto Golem nos lo podría explicar.

El efecto del sesgo positivo hace que las mujeres se consideren inferiores cuando llega la hora de elegir una profesión, aun teniendo en cuenta que los resultados de las niñas son mejores en la mayoría de asignaturas, incluidas matemáticas y ciencias. Pero ¿Por qué se consideran inferiores? Pues precisamente por los estereotipos, la educación recibida, desde bien chiquita en tu entorno social y familiar te hacen creer que esas profesiones no son para ti, que si quieres estudiar una carrera mejor estudies algo relacionado con la educación y sanidad, mejor que una ingeniería que eso es más de chicos. Aquí está el efecto Golem, te hacen creer simplemente que no vas a ser capaz y hay muchas mujeres que ni tan siquiera lo intentan.

Cuando finalizas la carrera, encuentras trabajo, apruebas una oposición, consigues gracias a tu esfuerzo un puesto más que aceptable, se encuentra el síndrome de la impostora, “simplemente he tenido suerte”, “estaba en el momento correcto en el sitio adecuado”, aunque también hay personajes a tu alrededor (hombres y mujeres, todo sea dicho) que te recriminan que tú has ascendido y ellos no, e intentan minar tu confianza, aquí de nuevo el efecto Golem y el Dunning-Kruger. Afortunadamente, no hay nada como percatarse de esta situación para intentar enmendar el error, porque no…, cuando llegas a donde llegas es gracias a tu esfuerzo, tu constancia, tu paciencia, tu trabajo, no es cuestión de suerte y sobre todo es importantísimo no dejarte hundir por aquellos que lo intentan y creer simplemente en tí, como mujer, pero sobre todo como persona y profesional.

Cuando llegas a donde llegas no es cuestión de suerte y sobre todo es importantísimo no dejarte hundir por aquellos que lo intentan y creer simplemente en tí, como mujer, pero sobre todo como persona y profesional. @mjlanrey Clic para tuitear

A lo largo de todos estos años en la Administración Pública, más de 28 años, he podido verificar que, como yo, hay muchas mujeres, algunas de ellas se han quedado por el camino, precisamente porque el efecto Golem las ha empujado fuera de la carretera, otras, afortunadamente, han seguido adelante y se encuentran en puestos estratégicos. También tengo que decir que el efecto Dunning-Kruger es nefasto, tanto en mujeres como hombres, desgraciadamente los he sufrido y sigo sufriéndolo, personas incompetentes que no se dan cuenta de su propia incompetencia y que pretenden hacer creer a los demás que son ellos los incompetentes. Aquí me viene la frase de Yogananda “Para ser más alto no se necesitan cortar cabezas”

Al analizar estos efectos y síndromes, nos surge la siguiente pregunta: ¿se puede frenar? Afortunadamente la respuesta es SI.

Tenemos varias soluciones

  • Lo primero, darse cuenta de que nos encontramos ante esta situación, saber detectar a los líderes, compañeros y compañeras de trabajo, amigas y amigos, familiares, en definitiva, a todas las personas de nuestro entorno que actúan bajo el efecto Golem y el efecto Dunning-Kruger, consciente o inconscientemente y no pensar que no somos capaces.
  • Si es posible, (desgraciadamente no siempre lo es) eliminar de nuestro entorno a ese tipo de fauna, y si no es posible (puede estar penado por la ley), ser conscientes de sus actuaciones y evitar que nos afecten.
  • Intentar rodearse de personas que nos valoren y aprecien reforzando el efecto Pigmalión: En eso he tenido mucha suerte pues en ciertos momentos de flaqueo, de ganas de tirar la toalla, he tenido un gran apoyo por parte de toda mi familia, amigos y de algunos compañeros y compañeras de trabajo.
  • Tejer redes colaborativas entre las mujeres del sector público.
  • Autoconocimiento, a veces somos nosotras mismas las que nos hablamos negativamente y somos nuestras peores enemigas.
  • Y, sobre todo, medita en casa y en el trabajo, cree en ti misma y no dejes que nadie ni nada anule tu autoestima.
  • Debemos rodearnos de personas que apliquen el efecto Pigmalión en nuestras vidas, y educar a nuestros hijos y nuestras hijas para que sean lo que realmente quieren ser huyendo de los estereotipos. Evitar a aquellos que aplican el efecto Golem y Dunnig-Kruger y dejar de oír en nuestra mente frases negativas potenciando la psicología positiva.

Como bien decía Albert Einstein: “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”.

Maria Jesús Langa Reyes

Jefa de Sección de Bases de Datos del Servicio de Informática de la Diputación de Valencia.

En Twitter @mjlanrey

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