Algoritmos en femenino

mujeres sector público

La tan frecuentemente citada transformación digital ha provocado y sigue provocando numerosos y relevantes cambios en múltiples escenarios, entre ellos, el laboral. Nuevas necesidades de profesionales que al mercado le cuesta proveer, en su mayoría relacionado precisamente con el ámbito de las Stem, que se corresponde a las siglas en inglés de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, con especial incidencia en el sector femenino.

Y es que las dificultades laborales de las mujeres difieren en muchos puntos de las de los hombres, no sólo por su dimensión, muy superior, sino también por su naturaleza. A la brecha salarial, a la complejidad para conciliar, a los casos de acoso, y a los elevados índices de desempleo a los que se enfrentan, se añade la existencia de cotos profesionales altamente masculinizados. 

Según la UNESCO, sólo el 28 por ciento de los investigadores del mundo son mujeres, es decir, solo una de cada cuatro personas que se dedican a la investigación son mujeres. No puede ser casualidad. Un sector con un crecimiento exponencial como es el de las TIC es claramente representativo del camino que todavía queda por recorrer. La información de la Unión Europea nos indica en la actualidad sólo 29 de cada 1.000 mujeres graduadas tienen un grado de informática o relacionado con esta materia, pero esta cifra se rebaja drásticamente, hasta 4, si hablamos de actividades relacionadas con las TIC.

Y es que hablando de ciencias, las estadísticas son abrumadoras: el 11,1 por ciento de los físicos y astrónomos son mujeres; el 33,8 por ciento de los ingenieros ambientales son mujeres; el 22,7 por ciento de los ingenieros químicos son mujeres; el 17,5 por ciento de los ingenieros civiles, arquitectónicos y sanitarios son mujeres; el 17,1 por ciento de los ingenieros industriales son mujeres; el 10,7 por ciento de los ingenieros eléctricos o de hardware son mujeres; y el 7,9 por ciento de los ingenieros mecánicos son mujeres. Poco más que decir. Incluso en el sector que ofrece mejores datos, en química, los resultados siguen siendo inaceptables, tan solo un tercio de los puestos son desempeñados por mujeres.

Pero no debemos limitarnos a una visión meramente expositiva, lamentando la situación, debemos preguntarnos ¿Por qué? ¿Cuáles son las causas de esta situación? Desde una posición reduccionista podría argumentarse que si la información de que disponemos arroja una cifra de estudiantes mujeres muy inferior a los hombres en proporción que eligen carreras Stem, será porque a éstas no les interesa esta línea de estudio. Sin embargo, ésa no parece ser la realidad. Como suele ser habitual, los estudios realizados apuntan a que, como casi siempre, la educación está en el origen de esta asimetría. Las barreras con que se encuentran las niñas desde la infancia, los estereotipos de la sociedad, fuertemente extendidos en el campo del ocio en general y del juego en particular van lastrando las posibilidades de que acaben escogiendo una carrera relacionada con las Stem. El cambio debe empezar, como siempre, por la educación.

Porque este ámbito tan fundamental en el desarrollo de nuestra sociedad no puede permanecer ajeno a las capacidades de la mitad de la población, ya que su fuerte masculinización le hace presa de posibles sesgos que pueden afectar a todos los campos, dando continuidad a situaciones de desigualdad y discriminación. La inteligencia artificial, el big data, los desarrollos tecnológicos, la investigación y la innovación, en definitiva, la aportación de la mujer al campo de las ciencias es un lujo que una sociedad avanzada como la nuestra no se puede permitir. Los algoritmos también deben programarse en femenino.

Naciones Unidas declaró el día11 de febrero Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para reconocer el importante papel de la mujer en la ciencia y la tecnología, porque necesitan referentes, trayectorias profesionales en las que mirarse para comprobar que sí, que se puede. Pero no es suficiente. Es necesario adoptar medidas activas que permitan invertir la tendencia, y los gobiernos de todos los ámbitos están obligados a impulsar la mejora de la igualdad también en este campo. Porque necesitamos, cada vez más, mujeres STEM (Solidarias, Tenaces, Eficientes y Magnánimas) en las carreras STEM

NOTA. Esta entrada ha sido publicada originariamente en El Correo Gallego

Artículo escrito por Concepción Campos AcuñaPresidenta de la Asociación de Mujeres en el Sector Público.

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