Una nueva etapa en Europa: desafíos para el Sector Público

En los últimos días se ha puesto en marcha un nuevo momento político en la historia de la Unión Europea, pues ha comenzado su andadura la Comisión dirigida por Ursula von der Leyen, ciudadana alemana criada en Bélgica, médica de profesión, con un perfil personal marcado por las “primeras veces”. Primera mujer Ministra de Defensa en la principal economía europea, primera mujer Presidenta del colegio de Comisarios en la Unión Europea, es también quien ha sorprendido designando por vez primera las carteras de la Comisión con etiquetas descriptivas.

Así, su Comisión tendencialmente partitaria, tras algunos avatares, ha recibido el visto bueno del Parlamento Europeo y sitúa en posición de mando, junto a la propia Presidenta, tres vicepresidencias ejecutivas, además del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Las vicepresidencias ejecutivas responden a los principales desafíos que aprecia Von der Leyen en la parte común de su Carta de Mandato dirigida a cada una de las personas elegidas.

En primer lugar, Frans Timmermans, con una amplia trayectoria en el ámbito del servicio público y las relaciones exteriores, Comisario saliente de una cartera dirigida a velar por el cumplimiento del Estado de Derecho, tiene encomendada la materia correspondiente a Pacto Verde Europeo. La lucha contra el cambio climático, la consolidación de modelos de transición ecológica, incluyendo la potenciación de sistemas de economía circular, se sitúan en el corazón de la acción europea y, por ende, de los Estados que componen la Unión. Un nuevo modelo productivo y un nuevo pacto social se adivinan bajo tamaña apuesta. A modo de aperitivo de lo que será, la Presidenta Von der Leyen ha adelantado en la Cumbre del Clima en Madrid que el Pacto Verde europeo ampliará los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, con la finalidad de liderar la transición ecológica en el mundo hacia una economía más sostenible.

De similar envergadura es la tarea encomendada a la todoterreno Margrethe Vestager con su cartera titulada “Una Europa adaptada para la era digital”, si bien su versión inglesa, “Fit for the Digital Age” refleja mejor la noción de futuro y de acción que requieren los desafíos de una nueva forma de relacionarse, de gestionar los asuntos públicos y de abordar el siempre delicado equilibrio entre seguridad y protección de los derechos humanos, en el marco del Estado de Derecho.

Y el letón Valdis Dombrovskis, físico de formación, con experiencia en el ámbito económico, se hace cargo ahora de la cartera con rango de Vicepresidencia ejecutiva “Una Economía al Servicio de las Personas”.

Se ha afirmado de esta nueva Comisión que las carteras presentan nombres confusos y, probablemente, eufemísticos. En particular, la apelación en una de ellas a un modo de vida europeo – como si la patente fuera exclusiva y no se admitieran variantes – ha irritado y preocupado a partes iguales, más aún en la medida en que bajo este paraguas se incluye la Agenda Europea de Migración. Y la promoción de “nuestro” modo de vida europeo, una Europa más fuerte en el mundo y un nuevo impulso a la democracia europea son objetivos que, junto a los ya referidos al aludir a las Vicepresidencias ejecutivas, constituyen el núcleo duro – las “seis prioridades” – de la acción de la Comisión que ahora da sus primeros pasos.

Como los términos importan, se ha de realizar un análisis textual y contextual para comprender el alcance de la nueva Comisión, si bien sólo con la puesta en práctica efectiva de las políticas correspondientes podrá constatarse si tal interpretación fue correcta e si se intuyó de forma certera la realidad subyacente a cada expresión lingüística. La labor del sector público en cada uno de los Estados no es menor. La Presidenta recuerda en su carta enviada a sus comisarias y comisarios que han de trabajar “codo con codo con los ciudadanos de toda Europa y con los gobiernos, parlamentos e instituciones que están a su servicio”.

En este sentido, dentro de los grandes objetivos y prioridades marcados para esta etapa 2019 – 2024, con desafíos en todos los órdenes en un momento en el que se está produciendo la redefinición del mundo tal y como era conocido hasta ahora, la labor de cada sector público nacional es esencial. Ello es así también para la concreción de los enunciados tan amplios, de manera acorde con la tradición constitucional europea y con el sistema de derechos y garantías largamente fraguado, sin retrocesos provocados por alertas frente a potenciales riesgos para la seguridad en todas sus acepciones. Y es que “riesgo”, “amenaza”, “injerencia”, “seguridad”, “defensa”, trufan hoy el lenguaje político y se han convertido en conceptos que monopolizan el discurso y la acción pública.

Curiosamente, pese a afirmar como declaración de intenciones que este Gabinete es el “más paritario” de cuantos han existido hasta la fecha, la igualdad no se encuentra entre los objetivos fundamentales o entre las prioridades. Sí es cierto, en cualquier caso, que se ha nombrado una Comisaria de Igualdad, la maltesa Helena Dalli, con experiencia previa en este ámbito, y a quien se encomienda, entre otras cuestiones, el desarrollo de una nueva Estrategia Europea para la Igualdad de Género, insistiendo en aquellas áreas en las que las mujeres todavía encuentran barreras específicas. En este contexto, la Presidenta pide a la Comisaria en su carta de nombramiento que se sienta apoyada por otros departamentos siempre que sea necesario y que se centre en la igualdad en el mundo laboral, impulsando – entre otras – medidas de obligado cumplimiento dirigidas a obtener transparencia sobre las retribuciones económicas y, en consecuencia, para conocer hasta qué punto y con qué alcance continúa vigente la brecha salarial en todos los sectores.

la Presidenta pide a la Comisaria (...) que se centre en la #igualdad en el mundo laboral, impulsando medidas dirigidas a obtener transparencia sobre las retribuciones económicas para conocer el alcance de la brecha salarial Clic para tuitear

Se aprecia con claridad la existencia de un nuevo escenario, de perfiles todavía sinuosos, quizás debido a una ambigüedad deliberada que irá despejándose con el tiempo. El sector público nacional – las mujeres en el sector público – se encuentra llamado a colaborar en este desafío, dado que Europa es la suma de muchas voluntades y se construye también desde abajo, quizás fundamentalmente desde abajo.

 

Susana de la Sierra

Profesora Titular de Derecho Administrativo

Universidad de Castilla-La Mancha



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